
Ideeleradio.- El ex presidente Alberto Fujimori está interviniendo oralmente en el juicio que se le sigue por el caso de la matanza de Barrios Altos y La Cantuta, porque está tratando de llenar los vacíos que no cubre la defensa planteada por su abogado César Nakazaki, afirmó Carlos Rivera, responsable del Área Legal del Instituto de Defensa Legal (IDL).
“En las últimas sesiones, la del lunes 28 y del miércoles 30, Fujimori ha reaccionado utilizando cerca de 18 minutos, tratando de cubrir lo que los testigos han dejado al descubierto y tratando de cubrir los inmensos forados que la propia estrategia de defensa de Nakazaki está planteando. Ha dicho que el año 90, Sendero Luminoso si era un peligro, que es una réplica a la manifestación del general (Petronio) Fernández Dávila, que dijo que SL no era un problema ni un riesgo. (…) Esa defensa hace agua y por eso Fujimori decide hablar, porque trata de cubrir lo que no cubre su defensa”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
Rivera Paz puso otro ejemplo, el hecho de que Fujimori haya optado por hacer uso de la palabra para rebatir lo que se está demostrando en los últimos interrogatorios: Que como presidente estaba vinculado a la lucha antisubversiva, no sólo través de directivas, sino a nivel político.
“El juicio ha entrado en una etapa decisiva, casi en la etapa final de los testigos y es cierto que Fujimori está reaccionando ante los puntos más flacos planteada por la defensa de Nakazaki. (...) Fujimori lo que ha hecho es una suerte de acusar recibo de la insistencia de una línea de interrogatorio de lo que podemos calificar como golpes a su línea de defensa, porque sí fue un actor y un personaje importante que no sólo dio un respaldo político, sino que puso en ejecución con su presencia física, la nueva estrategia contrasubversiva”, manifestó.
“Se ha podido dar cuenta de una presencia física de fujimori desde 1991, en el impulso de la implementación de esta estrategia, hablamos del ingreso a las universidades La Cantuta y la del Centro, la entrega de armas a las rondas campesinas, la realización de acciones cívicas en zonas de emergencia que tienen una característica común: El presidente de la República encabeza ese tipo de actos. Eso es relevante porque lo coloca en una posición de dominio de los acontecimientos. Entonces no es cierto que sólo se vinculaba a través de directivas, sino a nivel político”, apuntó.
Resaltó en ese sentido, la declaración del general Arnaldo Velarde Ramírez, ex presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, quien señaló que en enero de 1991 existía una recomendación del ministro de Defensa, Jorge Torres Aciego para que los mandos militares cambien la estrategia antiterrorista. Esa afirmación, estimó Rivera Paz, demuestra que si existían canales informales de comunicación y de traslado de disposiciones de Alberto Fujimori hacia los militares.
“Nosotros estamos agradecidos al doctor Nakazaki por presentar a tantos testigos, que están ayudando a sustentar más la acusación, y es eso es lo que está ocurriendo. Fujimori decide hablar porque su defensa legal está haciendo agua, y sus testigos no lo están ayudando en nada. Esta versión uniforme y aburrida de quienes tuvieron estrechos vínculos con Fujimori y que ahora dicen ahora que no sabían de ningún evento de naturaleza ilegal, es una defensa inútil, porque contrasta con la realidad”, declaró
“No han pasado 200 años, han pasado 17 años, la memoria está fresca y es imposible que un tribunal crea que generales del Ejército sean personas que no tenían información, ni conocimiento de las irregularidades que se cometían en el gobierno de Fujimori”, apuntó.
Destacó también el documento de inteligencia del Ministerio del Interior que presentaron los abogados de la parte civil, que da cuenta de la existencia de otro destacamento similar al Grupo Colina.
“Así como se creó Colina que empezó a eliminar personas, en Ayacucho la DINTE también destacó a un grupo especial de Inteligencia, a cargo del ‘Agente Carrión’ (Fabio Javier Urquizo Ayma), que desarrolla unas diez operaciones especiales que implicó la muerte de veinte personas. Se trata de un destacamento especial de inteligencia, que respondía a órdenes, no sólo del comandante general del Frente Huamanga, sino adicionalmente de la Dirección de Inteligencia y el SIN. Es decir el esquema, metodología, el mismo objetivo y las mismas armas que usaba Colina, enfatizó.
La carta de Aprodeh, el megajuicio y el Congreso
En otro momento, el letrado lamentó que la bancada fujimorista pretenda utilizar la carta que remitió Aprodeh al Parlamento Europeo -en la que esta institución consideraba que el MRTA era un grupo terrorista que estaba inoperativo- para iniciar una investigación en el Congreso contra los organismos de derechos humanos que ventilan el caso Fujimori.
“Es un tema complejo, porque no es bueno que en medio de un proceso por violación de derechos humanos, se presente una discusión que pretende arrinconar a las organizaciones de derechos humanos, que son los que impulsan el juicio (al ex mandatario) e hicieron lo propio con la extradición. En el plano judicial, esto no se ha cruzado, por más que (Rolando) Souza o (Carlos) Raffo busquen una vinculación, porque quieren buscar una relación estrecha y obligatoria entre estos dos eventos (la carta y el juicio) y golpear a quienes sostienen la acusación”, refirió.
“Sin embargo, la carta de Aprodeh ya no es un error, sino que se asume como pretexto de persecución contra las ONG. Sabemos que hay una iniciativa para investigar a Aprodeh y otras ONG. Estoy casi seguro que son las ONG que están participando en el juicio. Se sabe que podría ampliarse las competencias de la comisión que ve el tema de las Casas del Alba, que está presidida por el socio de nakazaki. Es un elemento que no ayuda al proceso, que puede generar un desgaste de fuerzas para reaccionar a este tipo de ataques. Ojalá que esto no termine de trascender más allá de las campañas”, anotó.
“En las últimas sesiones, la del lunes 28 y del miércoles 30, Fujimori ha reaccionado utilizando cerca de 18 minutos, tratando de cubrir lo que los testigos han dejado al descubierto y tratando de cubrir los inmensos forados que la propia estrategia de defensa de Nakazaki está planteando. Ha dicho que el año 90, Sendero Luminoso si era un peligro, que es una réplica a la manifestación del general (Petronio) Fernández Dávila, que dijo que SL no era un problema ni un riesgo. (…) Esa defensa hace agua y por eso Fujimori decide hablar, porque trata de cubrir lo que no cubre su defensa”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
Rivera Paz puso otro ejemplo, el hecho de que Fujimori haya optado por hacer uso de la palabra para rebatir lo que se está demostrando en los últimos interrogatorios: Que como presidente estaba vinculado a la lucha antisubversiva, no sólo través de directivas, sino a nivel político.
“El juicio ha entrado en una etapa decisiva, casi en la etapa final de los testigos y es cierto que Fujimori está reaccionando ante los puntos más flacos planteada por la defensa de Nakazaki. (...) Fujimori lo que ha hecho es una suerte de acusar recibo de la insistencia de una línea de interrogatorio de lo que podemos calificar como golpes a su línea de defensa, porque sí fue un actor y un personaje importante que no sólo dio un respaldo político, sino que puso en ejecución con su presencia física, la nueva estrategia contrasubversiva”, manifestó.
“Se ha podido dar cuenta de una presencia física de fujimori desde 1991, en el impulso de la implementación de esta estrategia, hablamos del ingreso a las universidades La Cantuta y la del Centro, la entrega de armas a las rondas campesinas, la realización de acciones cívicas en zonas de emergencia que tienen una característica común: El presidente de la República encabeza ese tipo de actos. Eso es relevante porque lo coloca en una posición de dominio de los acontecimientos. Entonces no es cierto que sólo se vinculaba a través de directivas, sino a nivel político”, apuntó.
Resaltó en ese sentido, la declaración del general Arnaldo Velarde Ramírez, ex presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, quien señaló que en enero de 1991 existía una recomendación del ministro de Defensa, Jorge Torres Aciego para que los mandos militares cambien la estrategia antiterrorista. Esa afirmación, estimó Rivera Paz, demuestra que si existían canales informales de comunicación y de traslado de disposiciones de Alberto Fujimori hacia los militares.
“Nosotros estamos agradecidos al doctor Nakazaki por presentar a tantos testigos, que están ayudando a sustentar más la acusación, y es eso es lo que está ocurriendo. Fujimori decide hablar porque su defensa legal está haciendo agua, y sus testigos no lo están ayudando en nada. Esta versión uniforme y aburrida de quienes tuvieron estrechos vínculos con Fujimori y que ahora dicen ahora que no sabían de ningún evento de naturaleza ilegal, es una defensa inútil, porque contrasta con la realidad”, declaró
“No han pasado 200 años, han pasado 17 años, la memoria está fresca y es imposible que un tribunal crea que generales del Ejército sean personas que no tenían información, ni conocimiento de las irregularidades que se cometían en el gobierno de Fujimori”, apuntó.
Destacó también el documento de inteligencia del Ministerio del Interior que presentaron los abogados de la parte civil, que da cuenta de la existencia de otro destacamento similar al Grupo Colina.
“Así como se creó Colina que empezó a eliminar personas, en Ayacucho la DINTE también destacó a un grupo especial de Inteligencia, a cargo del ‘Agente Carrión’ (Fabio Javier Urquizo Ayma), que desarrolla unas diez operaciones especiales que implicó la muerte de veinte personas. Se trata de un destacamento especial de inteligencia, que respondía a órdenes, no sólo del comandante general del Frente Huamanga, sino adicionalmente de la Dirección de Inteligencia y el SIN. Es decir el esquema, metodología, el mismo objetivo y las mismas armas que usaba Colina, enfatizó.
La carta de Aprodeh, el megajuicio y el Congreso
En otro momento, el letrado lamentó que la bancada fujimorista pretenda utilizar la carta que remitió Aprodeh al Parlamento Europeo -en la que esta institución consideraba que el MRTA era un grupo terrorista que estaba inoperativo- para iniciar una investigación en el Congreso contra los organismos de derechos humanos que ventilan el caso Fujimori.
“Es un tema complejo, porque no es bueno que en medio de un proceso por violación de derechos humanos, se presente una discusión que pretende arrinconar a las organizaciones de derechos humanos, que son los que impulsan el juicio (al ex mandatario) e hicieron lo propio con la extradición. En el plano judicial, esto no se ha cruzado, por más que (Rolando) Souza o (Carlos) Raffo busquen una vinculación, porque quieren buscar una relación estrecha y obligatoria entre estos dos eventos (la carta y el juicio) y golpear a quienes sostienen la acusación”, refirió.
“Sin embargo, la carta de Aprodeh ya no es un error, sino que se asume como pretexto de persecución contra las ONG. Sabemos que hay una iniciativa para investigar a Aprodeh y otras ONG. Estoy casi seguro que son las ONG que están participando en el juicio. Se sabe que podría ampliarse las competencias de la comisión que ve el tema de las Casas del Alba, que está presidida por el socio de nakazaki. Es un elemento que no ayuda al proceso, que puede generar un desgaste de fuerzas para reaccionar a este tipo de ataques. Ojalá que esto no termine de trascender más allá de las campañas”, anotó.